sábado, 1 de marzo de 2014

Book tag: "El olor de los libros"



  ¡HOLA, HOLA! ¿Qué tal estáis? He subido aproximadamente unos quince-veinte días después de mi última entrada, lo cual es todo un logro si te paras a pensarlo.

  Sí, tengo como ocho entradas en borradores pero es que no encuentro tiempo, inspiración o imágenes bonitas con las que terminarlas; así que he decidido que podría deleitaros (nah, en realidad no) con este book tag.

  Supongo que habréis visto estos cuestionarios literarios por toooodas partes; son como "Chloe":  proliferan. Pues bien, la cosa es que nunca había hecho uno y me apetecía subir alguno.

  Y como yo soy más chula que un ocho boca abajo... (+¿Un ocho boca abajo no es lo mismo, Julia? -Oh, calla, maldita voz interior) he decidido crear uno.

   Después de ver, los pecados capitales, las enfermedades... Pensé que había algo mucho más inherente a los libros y que todo lector amaba: su olor.

  Así que en este book tag, somos una loca (Sí, lo averiguasteis: yo) y sus olores favoritos siendo asociados con algunos de los demasiado pocos libros que ha leído a lo largo de su vida como lectora.

  Primero quería explicar el porqué de cada olor y la asociación a la cual mi mente ha llegado:

  1. Olor a colonia de Nenuco: la colonia que usaba de pequeña. Olerla es rememorar mi infancia.

  2. Olor a flores: siempre que pienso en este olor,  instantáneamente pienso en la primavera, el amor y la sensualidad.

  3. Olor acre: un olor que se mete de lleno en tus fosas nasales, horrible y que no soportas.

  4. Olor a palomitas: es un olor bastante común (los cines huelen a eso, de hecho) pero que sin embargo, gusta mucho.

  5. Olor a producto químico: los productos químicos desprenden un olor que se impregna en ti, y su mezcla puede  ser compleja, difícil y que si te toca, se quede en ti para siempre.

  6. Olor a gasolina: prefiero el olor a gasolina frente a por ejemplo, el olor de muchas flores. Lo cual es extraño, la gasolina no está hecha para deleitar con un irresistible olor; pero aún así, lo hace.

  7. Olor frutal: las frutas y su olor me ponen de buen humor. Me recuerdan el verano, el sol, los buenos tiempos.

  8. Olor a pintura: conozco tanto a gente que lo ama (una servidora) como gente que lo odia.

  9. Olor a madera: todos conocemos ese olor, pero a mí me suele pasar bastante desapercibido.

  10. Un olor sorpresa: solo diré que significa algo muy especial para mí. Es uno de mis olores favoritos.

  Bien, comencemos...


  1. Olor a colonia de Nenuco: un libro que marcara tu infancia.

  La trilogía "Fairy Oak". Esos libros me acompañaron durante unos cuatro años, soñé y disfruté con ellos. Las gemelas Periwinkle son muy especiales para mí. ¡Y en estos libros están mis primeros amores literarios!

  2. Olor a flores: el libro más tierno que hayas leído.

  Tenía un claro libro aquí, pero ya está pillado para la última pregunta, así que tengo que pensar algo distinto...

  "Rompiendo las normas". Trata el amor, pero no es un amor adolescente o algo de sexo, sexo, sexo. También de una relación preciosa, este libro encierra la historia de la superación personal, de afrontar los problemas y del amor familiar. Me emocionó por eso; así que creo que es justo que sea el más tierno que leí. Echo y Noah lo merecen.

  3. Olor acre: un libro que terminaras odiando.

  "El diario violeta de Carlota". Lo tuve que leer para el instituto y sinceramente, ¡qué pestiñazo! Resumen del libro: Carlota es una niña que se aburre y ve machismo donde no lo hay. Ah, y se cree una chica mala porque darse besitos con los chicos y beber Coca-Cola #real.


  4. Olor a palomitas: un libro muy típico que te gustara.

  "Química perfecta". ¿Chica buena con aparente vida perfecta conoce a chico sexy y malo, se enamoran y hay problemas? Más típico no lo hay. Aún así, tiene algo muy especial que hace que sea uno de mis libros realistas favoritos.

  5. Olor a producto químico: un libro complejo.

  "El niño con el pijama de rayas". Fue un libro... Impactante. Una historia inocente con un trasfondo doloroso.

  6. Olor a gasolina: un libro pecaminoso que aún así te gustara.

  En "The storyteller" hay prostitución, tráfico de drogas, asesinatos, violaciones y suicidios. Un libro que, no puedo decir nada por no spoilear, pero que es algo políticamente incorrecto. Aún así, lo amé. Gran libro.

  7. Olor frutal: un libro muy fresco y alegre en general.

  "Sabrina: 1- El mundo: 0". 500 y un pico de páginas riéndome a carcajada limpia. Y tuvo un final feliz. Es un libro que me gusta por eso, porque me divirtió muchísimo; todo un soplo de aire fresco.

  8. Olor a pintura: un libro que muchos amen, y otros muchos odien.

  Sin duda, "Leal". Yo me encuentro en el grupo de gente que apoya y le gusta el desenlace a la trilogía "Divergente", pero puedo asegurar que este libro es muy controversial (sobre todo, querida Roth, por tu doloroso final. Pero yo te admiro igual).

  9. Olor a madera: un libro que pasara sin pena ni gloria para ti.

  "Hush, hush". A ver... No lo odio. Pero digamos que paso de continuar la saga. Entretenido, pero simple y con unos personajes exasperantes.

  Y ahora.... CHAN CHAN CHÁN

  10. Olor a libro nuevo: un libro muy especial para ti.

  "Bajo la misma estrella". Ese libro fue un antes y un después para mí, le doy las gracias por haberme dado un infinito en los días contados en los que lo leí (Nivel friki: muy alto ahora mismo). 

  No sabría expresar en palabras lo que este libro significa solo que, si no lo habéis leído... ¡Corred a por él!
















   ... Y esto fue todo. Espero que os gustara y si alguno (en un hipotético caso) quisiera hacerlo, os amaría siempre. Es probable que no, pero por lo menos espero haberos divertido.


   ¡Por cierto! Mirad lo que las chicas del blog Born to be a bubble tan generosamente me han hecho. Os animo a todos a pedírselo si tenéis que hacer portadas para vuestras historias. ¡Son súper atentas! *Me enamoro*



  ¡Nos vemos en otra! Comentad y compartid :).



domingo, 2 de febrero de 2014

Capítulo 24: Violetas (Pt. 2)


  ¡Buenas! Primeramente, FELIZ NAVIDAD, PRÓSPERO AÑO NUEVO Y OS DESEO LO MEJOR; ya sabéis, esas cositas que debería haber deseado hace un mes pero... Mejor tarde que nunca :-). La cosa es que me fue genial en las notas, así que decidí dedicarme en las vacaciones a pasar de todo. Probablemente no os acordéis de nada, y lo más seguro es que ya nadie lea esta historia...
En serio, sé que os aburre esperar y que todos habréis abandonado el intento, porque yo lo haría. Pero yo sigo escribiendo para quien quiera leerme. Y pueeeees, un medio capítulo más. Espero que os guste y que si no, me digáis qué es lo que está mal. Muchísimas gracias por todo, un beso a todos.

 PD: no sé si os gustará la canción que elegí para este capítulo, pero creo que define cómo se siente Jay en este capítulo. Y aparte de eso, con esta canción escribí los siete primeros capítulos de la historia. Se merece un premio la pobre^^

****

  Un golpe en seco proveniente de la puerta llevó a Kathleen y Jay a deshacer su abrazo, y mirar asustados hacia el monstruo de pelo cano y traje de chaqueta que los observaba con el mismo aspecto que un vampiro observa a una pobre virgen en mitad de la noche: los ojos sedientos de sangre, la mandíbula ligeramente ladeada a causa de la pérfida sonrisa.

  -Hora del adiós, tórtolos. Por favor, no me lo hagáis demasiado vomitivo.

  -Pero...- Ambos abrieron mucho los ojos. A Jay casi ni le salían las palabras.- ¿De qué habla?

  Un golpe tras de él, y sintió sus manos siendo aprisionadas por un par de esposas. Se volvió para encontrar a Loick mirándolo fijamente. Su... Tío. ¿Por qué no podía tener una maldita familia normal?

  -¿Qué tal, sobrino? ¿Te han dicho alguna vez que tienes la misma nariz que tu padre?

  Jay le propinó una patada en plena entrepierna. Loick gritó y lo soltó, cayendo de bruces contra el suelo.

  -¡Jay!- Kathleen se agachó a su lado y trató de quitarle las esposas; pero solo consiguió que las esposas, que ardían como el carbón en llamas, se congelaran.

  Fuera tronaba con fuerza y la lluvia asediaba el paisaje, pero a la vez hacía un calor sofocante. Los poderes de Kath y Jay estaban en contraste, luchando por sobreponerse uno sobre otro. El agua y el fuego nunca podrían tocarse, o se destruirían uno a otro. "Nunca podrían tocarse", quizá sí deberían hacer caso a aquella serpiente retorcida cuando les dictó que nunca mantuvieran ningún tipo de contacto físico.

  Warwick tomó con fuerza a Kathleen por los antebrazos.

  -¡Eres como un maldito grano en el culo! ¡Ni tu madre era tan puñetera!

domingo, 1 de diciembre de 2013

Capítulo 24: Violetas (Pt. 1)



  ¡Buenos días/tardes/noches/patatas! ¿Qué tal estáis? Yo me encuentro en medio de un estado de melancolía, porque me he dado cuenta de que (como diría mi señora madre) a esta historia le quedan dos telediarios. Vamos, que se acaba. Así que me esforzaré al máximo porque estos capítulos sean de vuestro agrado; quiero cerrar todo este lío macabeo como buenamente pueda. ¡Gracias una vez más por el apoyo que me habéis brindado!

  PD: La canción que he elegido es "All too well" que, aunque la letra en sí no tenga mucho que ver, el ritmo melancólico es justo el que intento transmitir con la historia de Abby.

Os dejo mis redes sociales:

  • ask.fm/LetItBe_
  • i-amcomingtiptoefromheaven.tumblr.com
  •  twitter.com/hdayf_
  • suenosdetintaypapel@gmail.com
  • Julia M. (en Goodreads)

****


  Había una parte de cada ser humano que era única y exclusivamente de él. Algo que nadie podría jamás arrebatarle, o manejarle, o tan siquiera entender su significado. Y ese algo, era, el pensamiento: la mente de cada uno se hallaba protegida por unas barreras impenetrables para cualquiera. A veces, el pensamiento era el único lugar que uno tenía para refugiarse, la única zona completamente segura.

  Eso era lo único que mantenía la cordura de Jay, después de llevar una semana tras las agobiantes paredes del destartalado desván. Al menos, entre los recovecos de su mente, podía ser él mismo; podía sentir la libertad anidar en él como las golondrinas en otoño.

  Caminó a lo largo de la sala, pateando los libros que había esparcidos por el suelo a su paso.

  -¿Qué haces?- le regañó, con la mirada, Kathleen. Tomó entre sus manos el volumen de "Romeo y Julieta" que él había previamente pateado, y lo acunó en su regazo.- ¿No te enseñaron nunca a tratar bien a los libros?

  Jay se sintió un poco perdido. Le dedicó una expresión de "¿qué dices?", a lo que Kath respondió en un sonoro suspiro.

  -¿No te gusta leer?

  -Sí...- Se rascó la parte posterior del cuello y miró hacia el suelo.- Del mismo modo que me gusta escuchar música o jugar a fútbol. ¿A ti no?

  -No. Para mí, leer no consiste en un simple placer más. Leer siempre ha sido mi escape a paraísos que nunca visitaría, mi modo de vivir experiencias que nunca tendría, y la forma en la que me enamoraba u odiaba a gente que ni siquiera existiría. Los libros eran mi tesoro preciado, los únicos que se mantenían conmigo mientras vagaba de familia de acogida en familia de acogida.

  Jay se sintió, de nuevo, obtuso a su lado. Kathleen siempre tenía la palabra adecuada para mostrar cuán inteligente y emocional era. No se podía decir lo mismo de él, y sus estúpidos impulsos de niño bravucón.

  -Lo siento, Kath.- Se pasó una mano por la cara, y volvió a mirarla, su cabello rubio brillando bajo la tenue luz solar.- Es que simplemente... Estoy un poco nervioso. Warwick ya no nos vigila tanto, y temo que sea porque está preparando algo en nuestra contra.

  -¿Por qué sería eso así? Ya nos tiene aquí, a su merced. Y lo más patético, es que nadie parece echarnos de menos.

   Exhaló un largo y nostálgico suspiro: los rostros de todas las personas que, ella esperaba, fueran a buscarles, se le pasaron a modo de película frente a los ojos. Dejó sus pensamientos a un lado, y volvió a fijarse en Jay: tenía las manos, fuertes y protectoras, acunando el hueco que se formaba entre su cabeza y su espalda, la curva de su cuello. Había algo en todo él que era muy fuerte, pero no se refería solo al ámbito físico. Kathleen era capaz de apreciar su personalidad de hierro, que a veces le hacía ser increíblemente valiente y otras un absoluto temerario. Otras, simple y llanamente, se comportaba como un pequeño y asustado cervatillo; pero Kath sabía que era su forma de exteriorizar su capacidad interna de luchar.

  -Kathleen, sabes perfectamente que sí existe alguien que te echaría de menos, si estuvieran aquí para poder hacerlo. Por ellos mismos, - Se agachó a su lado y pasó su brazo por sus hombros, atrayéndola hacia él para protegerla del dolor de no sentirse querida-, por esas dos personas que dieron la vida por ti, e indirectamente por mí, debemos luchar. Y que algún día...- Miró a través de la ventana. Las estrellas brillaban tímidamente, como las luces de un árbol de Navidad, efecto causado por la vidriera que los separaba del medio.- Cuando nosotros nos unamos a ellos, puedan decirnos que están orgullosos de sus Sucesores.

  Kath asintió, forzando a su cuerpo para no estremecerse y llorar. Aunque bueno, a veces la fuerza no residía en no llorar; sino en considerar que el llanto era el primer paso hacia la aceptación de las circunstancias.

***

  -¿Qué es eso?- Se interesó Daniella, aún en el rellano de casa de Gaelle, viendo en la cocina a Abby podar y adornar un macetero.

  -Es una planta de violetas.- Le contestó, distraída en colocar piedras de colores, repartidas sobre la tierra.

  -¿Es para alguien en concreto?

  Daniella retiró una silla de la mesa, se deshizo de su abrigo marrón chocolate, y tomó asiento al lado de Abby.

  -Es para mí. La compré hoy en la ciudad, cuando salimos Gaelle y yo a hacer la compra semanal. Se supone que me va a recordar quién soy.

  -Las violetas son unas flores muy bonitas.- Comentó Daniella, acariciando un capullo morado.- Pueden recordarte lo guapa que eres.- Y le guiñó un ojo al decírselo.

  Abby rió, pero lo hizo con la boca pequeña. La mayor parte de ella no se creía aquel cumplido, en parte porque el espejo le demostraba que no era cierto. 

  Bajó sus ojos a la hoja de libreta que tenía cubierta por sus manos, y empezó a dibujar en círculos.

  -En principio, me iban a llamar Violet. Cuando nací, y siendo aún muy niña, cuando mis ojos recibían la luz adecuada, se veían violetas. Las violetas me recuerdan a Abby, la niña que confiaba en el destino, que tenía sueños y juraba hacer algo bueno por la humanidad. La pequeña que le temía a los extraños sin saber que los más cercanos podían ser los peores enemigos. La...- Su voz se cortó. Un bolo en su garganta le impedía emitir sonido alguno.- La que una vez fue la mejor amiga de Cecilia y Brenton Tanner.

  Una silenciosa lágrima descendió por su mejilla. Entretanto, Gaelle volvía a la habitación cargada con cafés varios.

  -Vaya.- Su jovialidad se esfumó al ver a Daniella allí.- ¿Hoy te vuelves a quedar a dormir aquí?

  -Anoche solo fue por acompañar a Abby. Y no, solo venía a ver cómo estaba todo.

  Daniella se preguntaba si podría ser que alguna vez, mirara a su madre y no viera a la culpable de esos tremendos dolores y pesadillas que, a ratos, todavía la acosaban. Y si su madre alguna vez vería algo en ella más allá de la hija que la abandonó cuando lo único que necesitaba era a alguien prometiéndole que iban a salir del fango juntas. Al final, entre las dos, se habían terminado de hundir en la porquería del sufrimiento, la culpa y el pesimismo. ¿Llegarían alguna vez a salir, también, juntas?

domingo, 17 de noviembre de 2013

Muchas cosas que contar y muy poco tiempo para escribir


  ¡Buenos días/tardes/noches/años! Para mí es mayor sorpresa que para vosotros estar aquí, escribiéndoos esto... Pero creo que es justo actualizar esto de vez en cuando, que a este paso tendré que pasarle la mopa para quitarle el polvo a mi historia y mis secciones.


  Quería empezar disculpándome. Por no escribir absolutamente nada en todo este tiempo. Supongo que podéis haber empezado a pensar que he abandonado este loco rincón mío y... Vuestro. Porque sin vosotros y vosotras, nada de lo que aquí haga tendría sentido.

  Veréis, últimamente he pasado por una serie de "problemas", digamos, personales que me han restado bastante tiempo para hacer cualquier cosa. Y el poco tiempo libre que tenía, lo empleaba en estudiar. Ahora que ese "problema" ha pasado, se me ha venido atrás una carga de exámenes que me hace imposible avanzar en cualquier proyecto que tuviera en este blog.

  Prometo sinceramente tener escrito el capítulo 24. "Violetas", se llama. Pero ni siquiera está terminado, y me queda repasarlo y corregirlo entero. Aparte, tengo en borradores muchas entradas que me encantaría publicar, pero volvemos al mismo problema: carezco ahora mismo del tiempo necesario para terminar los trabajos pendientes con este blog. (Si solo hay que ver el desastre de diseño, y ni siquiera lo puedo "adecentar"...)

  Tampoco he hecho siquiera una entrada participando en alguno de los varios premios a los que este blog y yo hemos sido nominados. Algunas personas me han nominado a distintos premios, no os cansáis de este lugar destartalado y de mis escritos :__).

  Os agradezco de corazón a todos/as. Aunque no lo parezca, leo todos y cada uno de vuestros comentarios, los agradezco, y me paso por todos los blogs que me dejáis en los comentarios.

  Señorita Imaginación Caducada http://uninfinitoporbeso.blogspot.com.es/

  Paula (yuna6785) http://thg-unaprofesionaldiferente.blogspot.com.es

  La Artista http://ladyartista.blogspot.com.es/

  Lucy Angela http://losviajespornaralon.blogspot.com.es/

  Gritando Sueños http://shoutingdreams.blogspot.com.es/

  Escritoradesueñosypensamientos http://cosasdeangelescaidos.blogspot.com.es/

  Maxine http://mimundomaxine.blogspot.com.es/

  Fox-Face http://en-las-alas-del-sinsajo.blogspot.com.es/

  Nicole Nicolette http://lovelystoryoflove.blogspot.com.es/

  Nicole Gomez http://amoresenpaginas.blogspot.com.es/

  Madalen Prior http://unmundoquenoesloqueparece.blogspot.com.es/

  Inma inmapequenaescritora.blogspot.com.es/

  J Rob suenosencerrados.blogspot.com.es/

  Escritora en prácticas http://sonandoentrepalabras.blogspot.com.es/

  Si me falta alguien, avisadme y os añado. Es que se me habían acumulado unos cuantos.

  ¿Os parece que os haga algún adelanto de mi historia? La última palabra de la historia es... "FIN".


  ¡Por cierto! Ahora en serio, por si no os habéis dado cuenta yo soy muy filosófica, así que últimamente he estado filosofando sobre los best-sellers: ¿por qué los best-sellers tienen que ser estrictamente maravillas literarias? ¿Por qué corremos a comprar libros que son famosos y nos saltamos auténticas joyas que no tienen tantos fandoms?

  Digamos que dándole vueltas a toda esta idea se me ha ocurrido una iniciativa que más adelante, explicaré con detalle en una entrada en la que me quejaré un rato sobre este tema.

  ¿Qué cuál es la propuesta? De momento os dejo la imagen que he hecho, y más adelante hablaremos sobre la idea que se me ha ocurrido... ;).


Sé que esta entrada ha sido muy pobre. Nos leemos próximamente, corasoneh.


Julia


sábado, 19 de octubre de 2013

Del libro a la gran pantalla: cómo adapta Hollywood nuestras historias favoritas

  ¡Ho-ho-hola! ¡Sorpresa! ¿Os supo a poco la entrada sobre los Típicos tópicos de la literatura juvenil? Bueno, no os preocupéis, que aquí estoy yo para resolver el problema.


(Ahora es cuando sacará su ristra interminable de gifs)












¿Qué tienes, GIFs para todo?
















... Ya, ya. ¿De pequeña, te caíste de la cuna o algo?












  Ahora entendéis muchas cosas, ¿eh? Bueno, voy a pasar a lo importante, que ya sabéis que me enrollo como unas persianas indias, y así me salen estas entradas de diez páginas: ¡el tema de hoy! Supongo que puedo resumirlo en una imagen:


  ¿Tengo permiso para indignarme primero? Quiero decir, a mí me gusta volverme loca porque un libro que me ha fascinado va a ser llevado a la pantalla; pero querido Hollywood: ¿POR QUÉ NARICES COMPRAS LOS DERECHOS CINEMATOGRÁFICOS DE T.O.D.O? Solo les falta por adaptar "Teo va al zoo". Que habéis visto que los adolescentes somos un buen negocio, ¿eh? Poh que zepaih k no engo ni un durito partío pol la mitá pa podé viví zenioooo. Y a ver, bien adaptado, un libro en el cine es lo mejor; pero no sucede así. La mayoría de las veces nos encontramos con una horda de fans enfurecidos que se quieren comer al director, al guionista y a la madre que parió las palomitas (¿no os agobia el dichoso puñetero ruido que hacen las palomitas mientras las estás masticando?)

  Y es que Hollywood sigue un patrón muy marcado para adaptar nuestros libros favoritos a la gran pantalla. Pasemos a hacer un recopilatorio de los pasos básicos que sigue la industria cinematográfica.

  1. Es el dulce olor del best-seller que se convertirá en taquillazo *risa pérfida* *tira los billetes al aire* *Lionsgate liked this*


  Que un libro sea best-seller no significa que necesariamente el contenido de sus páginas sea la Biblia en pasta de oro (ya pasaremos otro día a debatir esto); sin embargo hay algo que es seguro: libros con muchos fans= doble de expectación por la película. Con lo que, queridos autores, si vuestro libro no lleva en la portada "THE SHOCKING BEST-SELLER NEW YORK TIMES NOVEL"-o-como-se-escriba, despedíos de tener a Hollywood en vuestra puerta. Como mucho, que os llame Bollywood y oye, en vez de gatos, la nueva mascota de las protagonistas son elefantes. Yo lo veo.

2. ¿Para qué leerme el libro antes de escribir el guión... Pudiendo contarme las pelusas del ombligo?


  Podemos entender que haya que quitar escenas, o personajes, que haya que readaptar situaciones, que no podáis incluir cada frase que se diga en el libro; pero... ¿no veis que las hojas de papel de los libros son mucho más rasposas para limpiaros el culo? Os va a salir una urticaria.

  Ahora en serio, el esquema para adaptar el guión es el siguiente: coges el libro, lo desmenuzas con la podadora eléctrica, tomas las cuatro virutas que te han quedado, las introduces en la Thermomix y las pones a velocidad máxima. Lo paras. Añades un poco de mierda para que las escenas memorables no lo sean tanto, un pedazo de espejo para calcar cuatro cosas y así dar imagen de "sigue completamente la obra en la que se basa", algo de polvo de unicornio (para las invenciones), y dos kilos de azúcar para empalagar y convertir romántico hasta un escupitajo (aunque bueno, una de las escenas más recordadas es la de "Te voy a enseñar a escupir como un hombre" *carita bobalicona* *puke rainbows*). Pones la Thermomix en marcha una media hora haciendo tacatacataca y ¡hale! Guión adaptado. Pa' chuparse los dedos.


3. No hay nada como lanzar rumores falsos. #ProductoresTroliadores


  Bien es sabidos por todos el amor de Internet por difundir mentiras para ganarse al público. Yo estoy convencida de que los directores de castings acuerdan filtrar rumores para así mantenernos con el caramelo en la boca, suponiendo y soñando con los actores que "han audicionado". Luego, recibe el papel una cara que te la encuentras en el Carrefour y no conoces, y nos quedamos todos a dos velas.


4. El amado casting


  Para empezar, es importante que queden dos semanas a empezar las grabaciones y que no tengamos a los protagonistas. A Hollywood le gusta vivir al límite, son más malotes que Babi haciendo novillos en 3MSC. La manera de elegir el mejor casting es así:

  -¿Qué es, una historia de adolescentes de dieciséis años? ¡Pues que todos tengan veinticinco! es importante que sean mayores que el protagonista, pero no sobrepasemos los diez años de diferencia, que entonces nos meten en la cárcel por promover la pederastia.

  -¿Para qué seguir la descripción física? Mientras tenga dos ojos y el mismo aparato reproductor que el protagonista, todo va perfecto: en serio, al menos si cogéis a un moreno para hacer de rubio, COMPRAD UN MALDITO BOTE DE TINTE, QUE MI PELUQUERA TE HACE 2x1.

  -¿Cómo conseguir que parezca una gran adaptación? Tan sencillo como contratar un actor/actriz famoso y con varias nominaciones a los Oscar. Este personaje debe ser la persona mayor que ayuda o trata de asesinar a los protagonistas, con las frases precisas para mostrar su talento sin robarle protagonismo al muchacho guapo y sexy que la productora ha contratado como actor principal. 

  -La controversia es bien. ¡Contratemos a actores/actrices que no conozca ni el tato/ que no se parezcan al personaje/ que pudieran ser sus padres! Y aparece la horda de hormonadas adolescentes que EN VEZ DE HACER ALGO PRODUCTIVO CON SU VIDA (y sí, podéis incluirme en ese grupo: fangirleo y luego existo) se dedican a contaminar Twitter con sus quejas, sus peleas, y sus ovarios cuando al fin ven al personaje caracterizado. O también se encargan de recoger firmas para que cambien a los protagonistas, porque eso sí que demuestra que somos los animales inteligentes. 
  Yo creo que las productoras eligen actores que van a crear controversia, para darse más fama.

  -Control de mentes. Fijo que eligen actores adorables (o entrenados para que sean así), y que nos suelten tres frases; ea, allá que vamos todos/as a alabarlos y formar un postureo de "son lo mejor de mi vida, mis ídolos, ¡oh, se ha sacado un moco, es puro amor!" (que conste que lo del moco lo he leído con estos dos ojitos de color indescriptible que tengo).

5. BSO, we love you <3<3<3<3


  Os lo voy a expresar esto en una ecuación química. (RT de mi profesor de Física y Química).

   Música comercial (o no tan comercial, pero el postureo nos lleva a amarla igualmente)+ grupo de moda ( o grupo que no esté tan de moda y la canción ponga de moda)= varias bragas bajadas.

   AH, Y NOS FALTA EL VIDEOCLIP, ALGO SIN SENTIDO PARA QUE TODOS DIGAN "CLARO, REFLEJA PERFECTAMENTE LA HISTORIA, SÍ, SÍ. ES QUE EL ÁRBOL ESE QUE SALE DE FONDO SIGNIFICA LA AMISTAD QUE TIENE LA PROTAGONISTA CON EL GATO DE LA PRIMA DEL TÍO DEL MALO". 

   Si en la BSO de la película no colaboran joyas del mundo de la canción aparte de los ya mencionados diamantes en bruto, ten por seguro que tu adaptación literaria se va a comer los mocos en taquilla, a dos manos.

6. Dale a tu peli escenografía macarena, que tu peli es pa' darle decorados y cosas buenas


  Digamos que si grabas la película en el lugar en el que transcurre en el libro, tendrás a los fans a tus pies. "New York y la graban en New York, aw." "Chicago y la graban en Chicago *momento fangirl*" "Mundo postapocalíptico y lo graban en España después de que se apruebe la ley Wert, ¡Dios mío!" Morid de amor.

7. The author liked this


  MUY IMPORTANTE: si el autor/a de la saga en la que se basa tu película no alaba la adaptación por todas partes, prepárate para la lluvia de críticas. Que caerán, de todas formas, porque los puristas se quejarán de que en vez de decir "nevera" la amiga de la tía del novio del hermano de la prima del protagonista dice "frigorífico".

  Pero buenooooo... Que me salgo del tema. O el autor/a ama incondicionalmente la película, o te comes un rosco más gordo que cuando desafiaste las leyes de la gravedad y escogiste un actor que no era el Dios griego y buenorro que toda fangirl esperaba.

8. Tuitá y tambler, grandes aliados


  Utiliza las redes sociales para filtrar fotos, vídeos, entrevistas, tráilers, o el pelo que se le cayó al cámara sobre el decorado. Así nos mantiene contento al público mientras nos mordemos las uñas y discutimos cómo de maravillosa o mierda va a ser la película. Y también, seamos sinceros, porque los stills de los protagonistas sacan su lado más atractivo y nos ponen a babear como bebés sin chupete.

9. Uno más uno son siete, ¿quién me lo iba a decir?


  Una vez que la productora ve el poder adquisitivo que gana con la primera parte, decide, en un arrebato de inteligencia, "la última parte de la saga la dividimos en dos". Y tú piensas "ah, pues si dividen un libro igual de grueso en cuanto a páginas que los anteriores, lo incluirán todo." Pero no, amigos, no: los lionistas seguirán saltándose escenas en plan yo haciendo zapping un día de verano cuando solo hay realities "Mi hijo se come el pie y yo no sé qué hacer".

  Puede que este sea el motivo por el que había más gente mayor de edad que adolescentes en las colas del cine viendo la última entrega de Harry Potter: lo que empezaron con diez años, lo terminan con veinte. LIKE SI LLORASTE.

10. Esto ya no es un apartado. Si has seguido atentamente todos estos pasos, ¡enhorabuena! Te vas a forrar a base del dinero de pobres pubertos que aún no han desarrollado la hormona anti fangirling (yo tampoco la he desarrollado. Puede que nunca lo haga).


  Ojo cuidao ahí con saltarte algún paso, Hosei, que la liamos y se va todo al traste. Y será en plan las bolas de polvo del desierto pasando entre las butacas de cine y los grillos haciendo "cri-cri" para amenizar el momento.

***

  La verdad que pensaba subir esta entrada hoy, pero no creía que me fuese a dar tiempo. Sin embargo, por casualidades del destino, hoy hemos alcanzado la friolera cantidad de 100 seguidores en el blog; y decidí que merecía subir algo.

  Sabéis que soy una adicta a los textos lacrimógenos y moñas, pero hoy os vais a librar. Me encantaría hacer un sorteo, organizar un concurso; pero no tengo dinero, ni colaboración ni nada. Así que, ¡como regalo tenéis la satisfacción personal de ayudarme a que este rinconcito crezca día a día!

  Cada comentario vuestro, cada voto, cada visita... Me hace sentir que de verdad esto merece la pena. Nunca en la vida esperé llegar a las tres cifras. Y ahora que lo he conseguido, sólo puedo deciros: ¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!


  Ojalá que os guste esta entrada. Compartidla si os gustó, y si no, pues lo siento. No es tan graciosa como la de "Típico, tópico, túpico"; pero he trabajado lo mismo en ella o quizás más.

  Una canción para amenizar el momento de los cien seguidores:


  
Besos, Julia.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Capítulo 23: Asimetría (Pt. 2)

¡Hola! ¡Sorpresa! Espero que os guste esta última parte del capítulo, que me comentéis vuestra opinión.
Antes de irme, dos cositas: podéis seguirme en Tumblr, que me he hecho uno (Mi Tumblr pisioso); y, como veréis, así por la mitad del capítulo incluyo una canción. Es una canción que me gusta, y en cierto modo define los sentimientos de este capítulo. Quizás instaure esa nueva moda, ya que llevo haciéndo un par de capítulos. Podéis oírla mientras leéis el capítulo. Nada más, he sido directa. ¡Besos!
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  -¿Crees que conseguiremos rescatar a Kathleen y Jay?- Se interesó Sissie, removiendo su chocolate caliente con la cuchara.

  Estaban sentados en la mesa del jardín de Gaelle, en la delantera de una casa grande y decorada con muebles de anticuario. Según les había contado, el edificio tenía más de 150 años, habiendo pertenecido a los Plassmeyer desde la época victoriana. Lo cierto era que los ladrillos aclarados de la fachada y las ventanas de roble oscuro lo delataban.

  El jardín, al igual que el resto de la casa, había sido reformado y mantenido por Gaelle; pero seguía manteniendo un encantador aire inglés: el sauce llorón centenario proyectaba una agradable y violácea sombra a la entrada de la casa; el césped y el rosal crecían saludablemente; la pequeña fuente de piedra parecía enteramente un querubín rodeado de agua brillante; y la mesa en el centro enteramente había sido hecha para colocarse en aquel lugar.

  Keegan miró a Gaelle y Abby, enfrascadas en recoger los arreos de jardinería de Gaelle y regar un poco los arriates.

  -¿Por qué no podríamos? ¡Somos un gran equipo!- Y elevó un puño emulando a algún superhéroe de tebeo.

  Sissie le bajó la mano de un tortazo, frunciendo el entrecejo.

  -¿Ves?- Le recriminó, dejando de beber chocolate.- A eso me refiero. Crees que todo es una película americana sobre adolescentes que viven al límite y se enfrentan a un malo malísimo al que vencen al final de la cinta. Y todos vivieron felices y comieron perdices, ¿no?- Abrió los brazos, en aspavientos que pretendían ejemplificar alegría y felicidad extremas.

  -Perdona, Cecilia, pero solo soy optimista. No hay más.- El tono de voz de Keegan no era enfadado, sino más bien... Hueco, vacío. Una sombra de indignación cubría sus ojos cristalinos.- Hablas como si tú no fueras la rubia destartalada que se pasa la vida corriendo de aquí a allá, haciendo preguntas totalmente absurdas para alguien de tu edad y regalando amor hasta al portero de tu bloque de pisos.

  La había llamado Cecilia. Aquello solo ocurría cuando Keegan se enfadaba de verdad; aunque se repetía que su voz no sonaba a ello, no... Estaba herido.

  Keegan retiró su mirada de la expresión de tristeza de Sissie al oír sus palabras; y volvió a fijarse en la calle que pasaba frente a ellos: eterna, continua, monótona... Gente que circulaba de un lado a otro; un trajín de etnias y personalidades. ¿Se percataría ese hombre enchaquetado que corría- móvil en mano- a parar un taxi, de cómo Gaelle cortaba las espinas de las rosas pausadamente, con tranquilidad? ¿Sabría ver la pareja que cruzaba con parsimonia con el semáforo en verde que Abby era pelirroja natural? ¿O acaso notaría la chica de la bicicleta cuyas rastas ondeaban al viento la línea inexpresiva de pena que formaban los labios de Sissie por culpa de las palabras de su novio?

  Claro que no. Nadie se paraba a observar nada más allá de sus narices. Un pájaro cantando, un bebé riendo en un cochecito... Detalles del día a día que pasaban desapercibidos ante los ojos ajenos. Quizás, si alguien se hubiera detenido ese mínimo instante a ver lo que lo rodeaba, Gill y Cedric nunca habrían sufrido; ni Daniella tampoco. Lucy seguiría viviendo con su madre y habría formado una familia. Kathleen se habría criado con Gaelle, y juntas habrían buscado a Jay y Daniella; como era el plan de Gaelle, Cedric y Gill. Y, por ende, toda esa problemática en torno al rescate de ambos no estaría sucediendo. Pero claro, nadie hizo eso.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Etéreo.



   Continué caminando de un lado a otro de la habitación, observando el techo y cuestionándome qué sería superior a él, a nosotros, a todo. Fijé mi campo de visión en aquella mosca que revoloteaba cerca de la ventana, buscando una salida. De repente, me sentí como ella.

  Desde nuestro punto de vista somos seres gigantescos e imprescindibles para que la Tierra siga girando sobre su eje. No nos queremos percatar de que algún día, llegará una mano mayor que nosotros y, con su fuerza sobrenatural, nos arrastrará al oscuro y mortífero eterno silencio. Que éramos nosotros los que girábamos para la Tierra, y no nos habíamos dado cuenta.

  Nuestra vida es tan pequeña, corta e insignificante que apenas suele merecer la mitad de las veces recordarla. Espera, no: quizás no todos descubramos importantes hallazgos que también se condenarán al vacío más absoluto al final; pero en algún mínimo instante de nuestra vida haremos algo, tal como sacar una sonrisa a alguien en un mal momento, que merecerá la pena. Por ello, siempre nos llorarán en nuestra última hora.

  Yo digo, sí, es terrible eso de que esta hermosa historia interminable tenga un último punto y que no siempre finaliza en el momento más acertado; pero, ¿qué más da? Una vez que partamos, nuestra lividez hará que el viaje sea menos pesado. No tendremos que volver a sufrir, ni llorar, ni preocuparnos de nada; tampoco seremos conscientes de lo que nos estamos perdiendo.

  Pero... ¿Y quedarte aquí, viendo cómo se evapora a Quién Sabe Dónde el alma, la inteligencia, la conciencia... De alguien que significaba algo para ti? ¿Cómo volver a encarar una vida en la que falta algo? Un puzzle nunca está terminado si se pierde una pieza, por muy vieja y descascarillada que estuviera.

  Sin embargo, ese puzzle empieza a formarse por otra parte. Al final, el dolor va cicatrizando y emerge una línea desigual sobre nuestra alma, tan débil que puede que un simple roce la reabra. Pero continuamos.

  El recuerdo de esa persona comienza a emborronarse: su voz se escucha como un sonido lejano, su cara es un cuadro que alguna vez colgaste en tu pared. Mas el dolor de su pérdida sigue ahí, casi palpable; aunque trates de fingir lo contrario.

  Todos estamos condenados a ser etéreas sombras en el recuerdo de alguien que también se volverá otra pieza etérea de este complejo puzzle llamado comúnmente "vida".

  ¿Para qué estamos aquí, pues? Bueno, sabe bien estar vivo y reír, a veces.

  La vida es un tren tan fugaz que es menester, cojas con ahínco; puesto que nunca sabes en qué momento llega tu parada. Es un viaje con billete de ida sin retorno al inicio de la travesía.










  Espero que os haya gustado, emocionado, hecho reflexionar; o simplemente que lo hayáis leído entero. Ayer por la noche murió una chica de mi edad que, si bien no era mi amiga, sí lo era de mi mejor amiga. Su muerte no me ha dejado tan deshecha como a ella, pero sí que pensaré y temblaré al recordar su cara por aún bastante tiempo.

  Descansa en paz, rubia.